Para evitar confusiones:
Ais principal: La Ais donde el autor es más normal XD
Ais alternativa: La Ais donde el autor hizo su arco de villano
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El aire se tornó pesado en la arena.
Las dos Ais se miraban fijamente, evaluándose. Sus expresiones eran idénticas: frías, determinadas, listas para atacar en cualquier momento.
El autor sonrió mientras chasqueaba los dedos, y una barrera translúcida rodeó el campo de batalla.
"Para que no destruyan el tribunal" comentó con despreocupación, sacando una bolsa de palomitas de un portal.
Ais alternativa empuñó su espada con fuerza. "No me importa si eres 'yo' de otro mundo. No voy a contenerme."
Ais principal asintió. "Lo entiendo."
Y en un instante, ambas se movieron.
Ais alternativa desapareció en un destello dorado, su velocidad estremecedora. Cruzó la distancia en menos de un parpadeo, lanzando una estocada con toda su fuerza.
Pero Ais principal no se quedó atrás. En el mismo instante en que su contraparte desapareció, activó Ariel y esquivó por centímetros, respondiendo con un corte ascendente.
Las espadas chocaron con un estruendo que sacudió el suelo. Una ráfaga de viento explotó desde el impacto, haciendo temblar a los espectadores.
Ais alternativa frunció el ceño.
Ais principal mantenía su mirada impasible.
El enfrentamiento apenas comenzaba.
Ais alternativa no perdió el tiempo. En cuanto su golpe fue bloqueado, giró sobre su eje con agilidad felina, lanzando una segunda estocada con una fuerza arrolladora.
Ais principal se inclinó hacia atrás con precisión milimétrica, dejando que la hoja pasara a solo un suspiro de su cuello. En ese mismo instante, flexionó las piernas y contraatacó con una estocada directa al torso.
¡CLANG!
Ais alternativa bloqueó con el filo de su espada, pero la presión del impacto hizo que sus pies se deslizaran por el suelo.
Bete observaba con los ojos entrecerrados, siguiendo el frenético intercambio de golpes.
"Esto es una locura… Es como si estuviera peleando contra un espejo."
Loki alternativa cruzó los brazos, con expresión seria. "No exactamente. Hay algo diferente en su forma de moverse."
La lucha continuaba sin tregua.
Ais alternativa cargó con fuerza bruta, lanzando cortes amplios y agresivos que buscaban arrinconar a su oponente.
Ais principal los desviaba con precisión quirúrgica, aprovechando cada apertura para lanzar rápidos contraataques que obligaban a la otra a retroceder.
No había un claro ganador, pero poco a poco, la diferencia comenzaba a notarse.
Ais alternativa frunció el ceño.
"¿Por qué siento que… me está dominando?" Ella pensó
No era cuestión de poder. En términos de fuerza bruta y velocidad, eran prácticamente iguales. Pero había algo en la forma en que esta "ella" luchaba…
Era más controlada. Más precisa.
Menos desesperada.
Ais alternativa no quería aceptarlo, pero lo veía en cada movimiento. Mientras que ella peleaba como alguien que tenía que superar cualquier obstáculo a cualquier precio, Ais principal peleaba como alguien que sabía que iba a llegar a su meta.
La diferencia no estaba en la técnica. Estaba en la mentalidad.
"Esto se pone interesante." El autor sonrió, disfrutando del espectáculo.
Ais alternativa apretó el mango de su espada.
"No voy a perder contra mí misma."
Ais alternativa se lanzó hacia adelante, espada en mano, buscando una apertura para una estocada directa.
Era rápida, precisa, con la intención de acabar con la pelea en un solo movimiento.
Pero justo cuando estaba a punto de alcanzarla…
Ais principal tomó aire y su expresión se endureció.
Abrió la boca y rugió con una voz que no pertenecía a un humano.
"FUS RO DAH!"
Una onda de choque invisible explotó desde su garganta.
El impacto fue instantáneo.
Ais alternativa sintió cómo su cuerpo era lanzado hacia atrás como si un dragón la hubiera golpeado con toda su fuerza. Sus pies se despegaron del suelo y salió disparada como un muñeco de trapo, chocando contra el otro extremo del campo de batalla.
¡BOOM!
El suelo tembló al impactar, levantando una nube de polvo y escombros.
Hubo un silencio sepulcral.
Loki entrecerró los ojos, observando a la Ais principal con atención.
"Esa es la habilidad que mencionó tu Ais, ¿no es así, bastardo?"
El autor sonrió con diversión. "Oh, así que pusiste atención. Me sorprende."
Bete gruñó, aún tratando de procesar lo que acababa de ver. "¿Pero qué demonios fue eso? ¡Nunca había visto a Ais hacer algo así!"
La Ais alternativa se puso de pie lentamente, con el ceño fruncido. Ahora entendía lo que su otra versión quiso decir antes.
El autor… realmente le había dado algo que la ayudara a alcanzar su objetivo.
Y ese poder era completamente desconocido para ella.
La Ais alternativa no perdió el tiempo. Volvió a lanzarse hacia adelante con velocidad cegadora, su espada brillando con un filo dorado impulsado por su Tempestad.
La Ais principal la esperó con calma, sujeta a su espada con firmeza. Y entonces…
"Fo Krah Diin."
El aire a su alrededor se volvió gélido de inmediato. Un rugido helado emergió de su garganta, desatando una ráfaga de escarcha pura que cubrió el campo de batalla en un segundo.
La Ais alternativa apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que el frío la envolviera. Sus músculos se entumecieron, su movimiento se ralentizó drásticamente, y una fina capa de hielo comenzó a formarse en su armadura.
Loki se llevó una mano a la cara. "Oh, por todos los dioses…"
"¿¡Pero qué rayos es eso!?" exclamó Bete, dando un paso atrás instintivamente por el frio.
Riveria frunció el ceño. "Es magia… no, es algo más. No parece ser un hechizo convencional."
Ais alternativa apretó los dientes, obligando a su cuerpo a moverse a pesar del entumecimiento. Golpeó el suelo con fuerza, usando el impacto para disipar parte del hielo, y saltó hacia atrás para tomar distancia.
Pero la Ais principal no le dio tregua.
"Zun Haal Viik."
El eco de su grito resonó en el campo, y la espada de la Ais alternativa fue lanzada de sus manos como si una fuerza invisible la hubiera arrebatado.
"¡¿Qué demonios?!" gritó la Ais alternativa, viendo su espada volar lejos.
La Ais principal no perdió tiempo. En un parpadeo, cerró la distancia entre ambas, levantando su espada en un arco descendente.
La Ais alternativa apenas logró esquivar rodando a un lado, pero su corazón latía con fuerza.
Esa habilidad…
No era solo magia.
Era algo completamente distinto.
La Ais alternativa apretó los dientes, obligándose a moverse a pesar del entumecimiento que aún afectaba su cuerpo.
La Ais principal estaba allí, de pie con calma, observándola con esos mismos ojos dorados que ella veía en el reflejo de un río cada mañana.
Pero… ¿por qué?
¿Por qué ella estaba en desventaja?
Se lanzó hacia adelante con toda la velocidad que su cuerpo le permitió, recuperando su espada en el proceso. Con un grito, descargó un corte feroz, imbuido en su Tempestad.
La Ais principal bloqueó con facilidad.
Chispas volaron cuando las espadas chocaron.
Ais alternativa presionó con más fuerza, tratando de ganar terreno. Pero su oponente no cedía.
No, no solo no cedía… ¡ni siquiera parecía estar luchando con todas sus fuerzas!
¡¿Cómo?! ¡Somos la misma persona! ¡Deberíamos estar igualadas!
Con un grito de frustración, giró sobre sí misma para lanzar un tajo lateral.
Ais principal inclinó la cabeza a un lado, esquivándolo con una facilidad insultante.
… ¿Por qué…?
Ais alternativa volvió a atacar. Rápido. Preciso. Más fuerte.
Cada golpe era respondido con la misma fluidez. Cada intento de tomar ventaja era desmantelado con una calma absoluta.
Y entonces, sucedió otra vez.
"Fo Krah Diin."
El aliento helado la alcanzó de lleno. Su cuerpo se estremeció y sus movimientos se volvieron torpes de inmediato.
Pero lo que más dolió… no fue el hielo.
Fue la impotencia.
¿Por qué…?
¿Por qué estaba siendo derrotada con tanta facilidad?
¿Por qué, si eran la misma persona, su espada parecía más lenta?
¿Por qué, si tenían el mismo objetivo, su voluntad parecía más débil?
¿Por qué, si su fuerza debería ser la misma… ella era la que caía de rodillas?
"…¿Por qué?" susurró, con los dedos temblando mientras intentaba sostener su espada.
Se mordió el labio con fuerza, negándose a aceptar lo que su corazón ya sabía.
No somos iguales.
Ella es más fuerte.
Pero… ¿por qué?
El cambio fue inmediato.
Un escalofrío recorrió la arena cuando la Ais alternativa se levantó. Su cuerpo todavía estaba afectado por el hielo, pero eso ya no importaba.
No cuando el fuego ardía en su interior.
No cuando su odio encendía cada fibra de su ser.
"Avenger…" susurró Loki, con el ceño fruncido.
Su Ais había aprendido a controlar esa habilidad con el tiempo, pero ver a otra versión de ella sucumbir completamente a su ira… no era algo que esperaba presenciar.
La Ais principal se tensó cuando la presión a su alrededor cambió. Lo sintió en el aire. En la mirada de su otra yo.
Y luego, sintió el golpe.
Un corte veloz, preciso. Más rápido de lo que debería ser posible.
Ais principal apenas pudo reaccionar, desviando la espada con un movimiento instintivo.
Pero el siguiente ataque ya venía.
Y el siguiente.
Y el siguiente.
Ahora ella es más rápida.
Los aventureros de la Familia Loki miraron con asombro y preocupación.
"¿Está ganando?" murmuró Bete, casi sin creerse lo que veía.
"Esto es… asombroso" dijo Finn, evaluando rápidamente la situación. La incredulidad era evidente en su rostro.
Los dioses en la arena-juicio también observaban con expresiones de asombro.
"¿Entonces así se ve la famosa espada vengativa de la Princesa de la Espada?" murmuró Hermes, con una sonrisa nerviosa.
"No es venganza" dijo Freya, con una mirada seria. "Es odio. Contra sí misma."
El golpe final llegó sin previo aviso.
Un corte limpio.
La Ais principal intentó bloquearlo, pero su brazo se estremeció por la fuerza del impacto y su espada salió disparada de sus manos, clavándose en el suelo varios metros atrás.
Por primera vez en la pelea, la Ais principal estaba desarmada.
Por primera vez, estaba en desventaja.
Y la Ais alternativa, con la mirada encendida por la furia, levantó su espada para el golpe final.
La Ais principal levantó sus manos con determinación. Sus ojos brillaron intensamente mientras pronunciaba unas palabras que resonaron con fuerza en el aire.
"MUL QAH DIIV!."
En un instante, una energía dorada envolvió su cuerpo, cubriéndola con una armadura draconiana de aspecto imponente. Escamas de luz brillaban sobre su piel, y sus ojos destellaban como dos esferas ardientes de poder. La armadura, un resplandor casi cegador, emanaba una energía que parecía vibrar con la esencia de un dragón.
La espada de la Ais alternativa se estrelló contra la armadura energética con un sonido ensordecedor. El impacto fue brutal, pero la Ais principal resistió, inmóvil como una roca. Su armadura resplandeció con la fuerza del golpe, pero no cedió. La espada de la Ais alternativa rebotó hacia atrás, sin lograr penetrar el escudo de luz que la rodeaba.
Los espectadores quedaron en completo silencio, admirando la apariencia deslumbrante de la Ais principal, envuelta en la armadura energética. Algunos miembros de la Familia Loki, que ya conocían bien la Ais alternativa, miraron ahora a la otra Ais con asombro.
Finn, que había estado observando la batalla con calma, dejó escapar un suspiro de asombro. "Nunca pensé que Ais fuera capaz de esto… Es como si hubiera invocado la esencia de un dragón."
Bete, siempre directo, frunció el ceño, mirando con frustración a su propia Ais alternativa. "¿Cómo demonios va a superar esto?"
En el juicio, los dioses se intercambiaron miradas, sorprendidos por la repentina transformación de la Ais principal. Hermes, con su característica curiosidad, se acercó a la arena, observando la forma de dragón que ahora la rodeaba.
"Es una habilidad interesante…" murmuró, "y completamente impredecible. No esperaba ver algo así en esta pelea."
La Ais alternativa, con los ojos llenos de furia, observó la barrera energética que había surgido frente a ella. La intensidad de su odio solo creció al ver a su otro yo, ahora envuelto en una armadura que parecía inquebrantable. Pero no podía rendirse. No después de todo lo que había sacrificado.
"¿Así que ahora te escudas con esa fuerza, eh?" murmuró la Ais alternativa, su respiración entrecortada por la ira. "¡No me importa lo que lleves puesto! ¡Voy a romper esa armadura!"
Con un grito de guerra, la Ais alternativa intentó atacar de nuevo, pero la Ais principal, ahora más poderosa que nunca, mantuvo su posición. Los espectadores seguían en silencio, esperando el siguiente movimiento, mientras la atmósfera se cargaba de tensión.
La batalla continuó en un frenético intercambio de golpes, la Ais principal con su armadura draconiana que le otorgaba fuerza y resistencia, pero sin su espada, y la Ais alternativa, consumida por la furia de su habilidad Avenger, llena de odio y desesperación. Cada uno de sus movimientos estaba cargado de una fuerza salvaje, pero al mismo tiempo, un vacío que la Ais principal no pudo evitar notar.
A pesar de su desventaja, la Ais principal mantenía la calma, observando atentamente los movimientos de su otro yo. El choque entre ambas parecía un reflejo de dos mundos que se desmoronaban, pero dentro de la Ais principal, algo más surgía. No solo era una batalla de poder, sino un enfrentamiento de emociones, de recuerdos no deseados.
"¿Es así como me veía yo antes…?" pensó la Ais principal, su respiración un tanto pesada. Aunque la armadura draconiana le daba fuerza, su mente no podía despejar la imagen de la Ais alternativa, su cara distorsionada por el odio, los ojos ardiendo con furia.
No era solo la batalla física lo que le preocupaba. Era el reflejo de un vacío emocional que ella misma había sentido en el pasado, cuando se sentía perdida, atrapada por la necesidad de ser la mejor, de demostrar su valor a través de la fuerza. La Ais alternativa estaba tan absorbida por su rabia que apenas podía ver más allá de su propio sufrimiento.
"¿Tan lejos he llegado? ¿Tan rota estaba…?" La Ais principal sintió una punzada de tristeza. La Ais alternativa, tan desesperada por obtener algo de poder para igualarse, parecía una sombra de lo que ella misma había sido antes de encontrar el camino hacia su propia paz.
La lucha se intensificó, y a pesar de la diferencia de armas, la Ais principal luchaba con todo lo que tenía. Sin embargo, cada golpe de la Ais alternativa, cada movimiento lleno de odio, no era algo que pudiera simplemente ignorar. La fuerza era imparable, pero ¿acaso la ira podía sostenerla para siempre?
"Te estás destruyendo," pensó la Ais principal mientras esquivaba otro ataque furioso. "Pero aún puedes elegir otro camino. Aún puedes salir de ahí."
El sonido de sus respiraciones pesadas llenaba el aire mientras la pelea continuaba, los espectadores observando en completo silencio. Loki, Finn y los demás aventureros de la Familia Loki seguían la lucha con preocupación. La Ais alternativa estaba dejando que el odio la dominara, algo que los más cercanos a ella conocían bien.
"Eso no es Ais… no la que yo conozco," murmuró Riveria, quien estaba observando con el ceño fruncido. "Si sigue así, no quedará nada de ella…"
"¿Cómo podemos detenerla?" preguntó Bete, aún incrédulo ante el cambio tan radical de su compañera.
Por un momento, la Ais principal se detuvo, mirando a su otra yo con una expresión seria pero triste. La batalla había llegado a un punto crítico. Ambas luchadoras se mantenían en un equilibrio, pero la Ais principal sentía que esto no solo era un enfrentamiento físico. Era una oportunidad para salvar a su otra mitad de sí misma.
"Solo tienes que detenerte…" pensó la Ais principal mientras observaba la mirada furiosa de la Ais alternativa. "Solo tienes que recordar lo que eres."
Sin su espada, sin el poder total de su arma, la Ais principal confiaba solo en sus habilidades, en su fuerza interior, pero en su corazón, había algo más. Algo que ni siquiera la Ais alternativa podía ver: la posibilidad de encontrar una razón para luchar que no dependiera del odio.
En un instante de claridad, la Ais principal vio su oportunidad. La Ais alternativa, completamente consumida por Avenger, cargó con un golpe devastador, pero su furia la había cegado. Su ataque, aunque rápido y potente, era predecible.
La Ais principal esquivó por poco, el filo de la espada de su otra yo pasando a centímetros de su rostro. Usó la fuerza de su impulso para girar y, con un rápido movimiento, estiró su mano hacia atrás.
Su espada, clavada en el suelo varios metros atrás, pareció responder a su llamado. Con un destello dorado, la hoja vibró y salió disparada hacia su dueña. La Ais principal la tomó en el aire con un movimiento fluido, sintiendo el peso familiar en su mano.
La Ais alternativa apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que la Ais principal avanzara con un contraataque feroz. Cada golpe tenía precisión, cada movimiento era calculado. Con su armadura draconiana y su espada de nuevo en su poder, la Ais principal tenía la ventaja.
La Ais alternativa intentó responder con la misma ferocidad, pero su Avenger la estaba consumiendo, su cuerpo comenzaba a resentir el esfuerzo. Su velocidad y fuerza eran enormes, pero su resistencia no era infinita.
En un solo instante decisivo, la Ais principal desvió un tajo y, con un giro de muñeca, golpeó la espada de su otra yo, haciéndola volar de sus manos. La hoja cayó al suelo con un sonido metálico, alejándose varios metros.
Sin su arma, la Ais alternativa quedó indefensa por primera vez en la pelea. Respiraba con dificultad, el sudor cubriendo su rostro. Apretó los dientes, lista para seguir peleando, para seguir golpeando con puños si era necesario.
Pero la Ais principal solo la miró.
No había burla en sus ojos, ni superioridad. Solo una profunda, silenciosa tristeza.
La Ais alternativa vio ese reflejo y, por primera vez, sintió algo distinto a la ira.
"¿Así me veo yo?"
El sonido del choque de espadas se desvaneció. Las llamas de la batalla parecían disiparse.
La Ais principal bajó lentamente su espada, aunque no relajó del todo su postura.
Había ganado.
Pero, en su mente, una verdad incómoda comenzó a formarse.
¿Realmente había dejado atrás ese odio?
Había logrado controlar cuando activar Avenger, sí. No se dejaba consumir por su ira como lo hacía su otra yo. Había encontrado otra razón para seguir adelante, un camino diferente.
Y sin embargo… cuando luchó contra su otro yo, no pudo evitar sentirlo.
El odio todavía estaba ahí.
No tan ardiente como antes, no tan dominante, pero seguía en su corazón.
El odio hacia el Dragón Negro.
El deseo de venganza que todavía impulsaba su entrenamiento, su crecimiento.
Había aprendido a no dejar que la consumiera, pero… ¿podía decir honestamente que lo había superado?
No.
Apretó su puño alrededor de la empuñadura de su espada.
No era diferente de la Ais alternativa.
Solo que ella había aprendido a ocultarlo mejor.
El público observaba en silencio. Los aventureros de la Familia Loki estaban atónitos. Finn cruzó los brazos con una expresión grave. Bete se mantuvo en silencio, con los ojos clavados en su propia Ais.
Los dioses también miraban con interés. Hermes sonrió levemente, como si entendiera algo que otros no. Freya la miraba con intensidad.
El autor, quien había estado disfrutando del espectáculo, solo sonrió.
"Agradable pelea."
Pero la Ais principal apenas escuchó.
Seguía viendo a su otra yo.
Seguía viéndose a sí misma.
El autor caminó tranquilamente hacia la Ais principal, quien seguía mirando en silencio a su otra yo.
Cuando sintió su presencia, alzó la vista y lo encontró sonriéndole con satisfacción.
"Bien hecho."
Fue solo un par de palabras, pero por alguna razón, Ais sintió su rostro calentarse.
Bajó la mirada rápidamente, apretando la empuñadura de su espada como si eso la ayudara a recuperar la compostura. No entendía por qué reaccionaba así. No era la primera vez que el autor la felicitaba, pero…
"Gracias," murmuró, sin poder evitar el leve rubor en sus mejillas.
El autor sonrió con diversión al notar su reacción, pero no dijo nada más.
Mientras tanto, la Familia Loki se apresuró a rodear a su propia Ais, la alternativa.
Bete fue el primero en llegar, gruñendo con el ceño fruncido. "¡Hey! ¿Sigues con vida o qué?"
La Ais alternativa no respondió de inmediato. Seguía de pie, con los puños apretados, su mirada aún fija en la Ais principal.
Finn se acercó con una expresión más calmada. "Ais."
Ella respiró hondo, intentando controlar sus emociones.
Tiona sonrió con alivio. "¡Eso fue increíble! Pero… ¿estás bien?"
La Ais alternativa finalmente cerró los ojos y dejó escapar un suspiro.
"…Estoy bien."
No era del todo cierto. No cuando su derrota aún pesaba en su pecho. No cuando todavía sentía ese odio hirviendo en su interior.
Pero por ahora, no podía hacer nada más.
La Ais alternativa respondió a las palabras de su familia.
Pero ni siquiera los miró.
Su mirada permanecía fija en la Ais principal… y en el autor.
Era inevitable.
Esa otra versión de ella, esa Ais que no era ella, tenía algo que ella nunca había tenido.
Poder, sí. Un poder diferente al suyo, con habilidades que nunca había conocido. Pero eso no era lo que más le molestaba.
Era la forma en que el autor la había felicitado.
Con naturalidad, con cercanía. Como si no fuera solo un espectador, sino alguien que realmente se preocupaba por ella.
Y Ais… la Ais alternativa, nunca había tenido eso.
Nunca tuvo a alguien que la mirara de esa manera.
Nunca tuvo a alguien que le diera algo sin esperar nada a cambio.
Nunca tuvo a alguien que creyera en ella.
Su héroe nunca llegó.
Su agarre en su espada se tensó, pero al final, no dijo nada.
Solo los observó, con una punzada de envidia latiendo en su pecho.
El autor dio un paso adelante, estiró los brazos como si acabara de despertarse de una siesta y dejó escapar un suspiro exagerado.
"Bueno, ha sido divertido, pero creo que ya es hora de que me vaya."
Las reacciones fueron mixtas.
Algunos parecían aliviados, otros frustrados, y algunos, como Loki y su familia, todavía estaban procesando lo que acababan de presenciar.
Ouranos, desde su asiento, solo cerró los ojos un momento antes de exhalar.
"Si es así, solo te pido una cosa."
El autor arqueó una ceja con curiosidad. "¿Sí?"
Ouranos abrió los ojos y lo miró directamente.
"No vuelvas. Por favor."
Un silencio incómodo cayó sobre la arena.
El autor parpadeó… y luego se echó a reír.
"¡JAJAJA! ¡Vaya, Ouranos! No sabía que tenías sentido del humor."
El dios anciano no cambió su expresión.
"Lo digo en serio."
El autor dejó de reírse y le dedicó una sonrisa burlona.
"¿Por qué tan hostil? ¿No te divertiste con todo esto?"
Ouranos suspiró pesadamente. "No."
El autor sacudió la cabeza con una sonrisa.
"Bueno, supongo que te dejaré en paz… por ahora."
Y con un chasquido de dedos, un portal se abrió a su lado.
El autor y Ais entraron sin ningún inconveniente.
El portal se cerró tras el autor y su Ais, dejando la arena en un silencio incómodo.
Pasaron unos segundos antes de que uno de los dioses del juicio carraspeara.
"¿Entonces… ya se acabó?"
Otro dios miró alrededor, observando los destrozos y a los aventureros aún en estado de shock.
"Sí… ¿Podemos volver a la normalidad ahora?"
Hubo un murmullo general de incertidumbre.
Hermes se cruzó de brazos con una sonrisa tensa. "Bueno, considerando todo lo que pasó… ¿qué significa 'normalidad' ahora?"
Nadie tenía una respuesta clara.
Freya sintió algo extraño en su mano y, al mirarla, vio una pequeña nota escrita con una caligrafía burlona:
"Un pequeño regalo."
Frunció el ceño, ya con una mala sensación al respecto.
Y entonces, el cielo se iluminó.
No con un fenómeno divino.
No con un hechizo poderoso.
No.
Desde las alturas, descendiendo como un ángel caído en desgracia, estaba él.
Con un micrófono en mano abrió la boca y comenzó a cantar con tanto sentimiento que no abre los ojos.
"Parau parau paradais…"
El sonido retumbó en toda Orario, perforando tímpanos y almas por igual.
La familia Loki se llevó las manos a los oídos.
Freya, la diosa de la belleza, sintió que su existencia misma era una broma cruel.
Los dioses del juicio quisieron disolverse en el éter.
Hasta Ouranos cerró los ojos con resignación.
Hermes miró el cielo con una expresión de absoluta incredulidad. "No puede ser… lo hizo de nuevo."
Pero no había escape.
El parau parau paradais continuó, como un castigo divino que nadie pidió.
Y nadie sabia que eso iba a continuar por un mes entero sin detenerse.